La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón

SINOPSIS

Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad.

La sombra del viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.

Como lectora, me he encontrado a lo largo de mi vida con algunos libros que, de solo escuchar su título, me hacían sentir cosquillas en el estómago, como si de un amor adolescente se tratara. No son muchos, apenas cinco o seis, pero hoy os traigo la reseña de uno de ellos.

La sombra del viento siempre ha sido esa novela que no quiero dejar de leer, de la que nunca me canso. La he leído cinco veces, desde que me la regalaron por el Día del libro cuando tenía 15 años (gracias, Pilar), y a pesar de saberme de memoria algunas de sus escenas y diálogos, siempre tengo la sensación de que este libro me va a descubrir algo nuevo cada vez que lo abra.

 

La sombra del viento narra la historia de Daniel Sempere, un muchacho al que su padre revela la existencia del Cementerio de los Libros Olvidados, un lugar secreto en Barcelona que alberga millones de libros. Daniel es llevado allí una mañana del verano de 1945 y, tras recorrer algunos pasillos que contiene el laberinto que es el Cementerio, su mirada recae sobre un tomo que tiene por título La sombra del viento. El libro es obra de un tal Julián Carax, un nombre desconocido para él. Tras leer el libro hasta la madrugada y acabar impresionado por él, decide buscar algo más de su autor, pues quiere encontrar otros títulos que leer bajo esa pluma que lo ha cautivado.

De este modo, Zafón nos introduce en una trama cargada de misterio, donde los secretos de la Barcelona de principios de siglo salen a la luz. Ni puedo ni quiero contaros más sobre qué ocurre en la historia aparte de lo que se desvela en la sinopsis, porque hasta el mínimo detalle resulta fascinante de descubrir conforme se lee la novela. La trama está llena de giros y a cada capítulo todo se enreda más y más. Conforme Daniel descubre más cosas sobre la historia de Julián Carax, él también va creciendo y, paralelamente al hilo sobre el escritor, se desarrolla su vida y lo que le va ocurriendo a medida que gana edad y experiencias.

«Hay peores cárceles que las palabras».

Es una historia complicada que contiene muchos factores, personajes, secretos y acontecimientos pasados para que converjan en el desenlace. El ritmo apenas para y, cuando parece que Daniel va resolviendo algunos asuntos, el autor deja caer otro giro que lo pone todo patas arriba de nuevo. Sinceramente, me tuvo alucinando desde la primera página hasta la última. Cada cosa que descubría me sorprendía más que la anterior, pero en ningún momento me sentí abrumada con tantos giros, cosa que sí me ha sucedido con otras novelas de misterio. En La sombra del viento disfruté de cada giro, sin cansarme ni esperarme prácticamente nada (porque seamos sinceros, hubo algunas cosas que sí me las vi venir, como por ejemplo SPOILER la relación entre Beatriz y Daniel FIN DEL SPOILER).

A pesar de que la trama es increíble, para mí lo mejor de este libro son sus personajes. Zafón se superó al crear el elenco que poblaría las páginas de esta novela. Los nombres son numerosísimos y, aunque hay muchos protagonistas, el eje de la historia es Daniel. Su desarrollo me pareció brillante: empieza teniendo diez años, pero a través de los capítulos le vemos crecer y convertirse poco a poco en un adolescente. Tiene un carácter tranquilo y curioso y es muy inteligente, pero en varias escenas las hormonas y la ingenuidad le juegan malas pasadas. Esto es lo que más me gusta de Daniel: es un gran personaje precisamente por su humanidad. No es perfecto, y Zafón no busca que le adores y caigas rendido a sus pies, sino que te muestra sus buenos momentos y también los malos.

«Lo difícil no es ganar dinero sin más. Lo difícil es ganarlo haciendo algo a lo que valga la pena dedicarle la vida».

Aunque Daniel me parece un personaje de diez, solo hay otro que le supera: Fermín Romero de Torres. Hace muy pocos días, en relación con el lanzamiento de su última novela, Zafón publicó una carta que le había escrito a este personaje. Y yo, que soy así de sentimental, me eché a llorar con solo leer el título. (Os dejo la carta aquí, por si os pica la curiosidad). Fermín es ese personaje que se te clava en el corazón y nunca puedes olvidar. Ese personaje que, diálogo tras diálogo, se va ganando tu cariño.

Además de ser muy entrañable, Fermín tiene una caracterización sublime. Se trata de un hombre que acabó muy mal parado tras la Guerra Civil, y algunas de sus reacciones a situaciones de su actualidad me resultaron muy dolorosas (tan dolorosas como realistas) y consiguieron emocionarme. Porque eso sí: si lloré con La sombra del viento fue siempre por algo relacionado con Fermín.

«Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo».

Junto a Daniel y Fermín, hay un gran número de personajes que completan un cuadro variado y realista. Zafón para mí es un maestro de las ambientaciones, no solo por las descripciones de los escenarios, sino por los personajes, por cómo los adecua al contexto histórico y social en el que se desarrollan sus novelas. Esto lo digo porque en La sombra del viento se descubren personajes de muchas ideologías, buenos, malvados, ateos, cristianos, algunos aterrorizados, otros tranquilos… Personajes que, en definitiva, nos consiguen trasladar a aquella España tan oscura del siglo pasado. No voy a citar más nombres porque podría pasar horas contándoos mi opinión sobre cada uno, pero sí quiero resaltar dos cosas más en cuanto a los personajes:

La primera es la relación entre Daniel y su padre. Pese a que su padre no es un protagonista, me encantaron sus escenas familiares. Se puede apreciar cómo la relación va cambiando a medida que Daniel crece y se sumerge cada vez más en el laberinto de misterios que rodea a Carax. Me sentí identificada con algunos diálogos y, aunque, como digo, su padre no tiene un papel principal en la novela, sí que constituye muchas veces el nexo de unión entre la vida real de Daniel y todas las intrigas que está intentando destapar.

«La vida pasa volando, especialmente la parte que vale la pena vivir».

Lo último que quería comentar respecto a los personajes es la figura de Fumero. Zafón siempre ha sabido transmitirme terror a través de sus páginas (empezó con los payasos en El príncipe de la niebla y siguió con los maniquís en Marina), pero lo que me asustó en La sombra del viento fue un hombre real y cruel. Le nombré en una de mis últimas entradas, hablando de personajes literarios a los que odio, y, como dije, no es solo que le odie (en el sentido de caerme muy mal), sino que me da mucho miedo. Lo peor de Fumero es que no se escapa de la realidad, y precisamente eso es lo que lo hace tan terrorífico.

Antes de terminar, me gustaría hablar del estilo narrativo de La sombra del viento. Zafón es un autor con una prosa muy poética, muy lírica. Yo suelo poner post-its en las frases más bonitas de los libros, y mi ejemplar de esta novela está plagado de ellos. Hay marcado incluso un fragmento donde simplemente se describe la nieve caer. Hasta eso es bellísimo. Desde que comencé a leer a este escritor, siempre me he sentido cautivada por su estilo. Es una de las cosas que más me atraen de sus novelas, y La sombra del viento no es ninguna excepción. A algunas personas, su lirismo les resulta algo pesado, incluso sus descripciones; sin embargo, para mi gusto les dan magia a sus libros. Las descripciones son parte de la estupenda ambientación que realiza Zafón, y leyendo esta historia me sentí realmente dentro de aquella Barcelona. El estilo de este autor es delicioso, puedo releer mil veces algunos fragmentos y seguir maravillándome por cómo enlaza las palabras y las llena de música.

«Me tendí en la penumbra azulada del alba con el libro sobre el pecho y escuché el rumor de la ciudad dormida goteando sobre los tejados salpicados de púrpura».

En definitiva, esta es una novela apasionante que narra una trama brillante llena de misterio. Los giros se suceden continuamente, y los personajes que encontramos en estas páginas están cargados de realismo: los hay de todo tipo, y todos ellos están perfectamente caracterizados y desarrollados. El estilo es precioso y la ambientación está muy cuidada y detallada. Con todos estos elementos, La sombra del viento es uno de mis libros favoritos y nunca me canso de regresar a su historia para revivir la magia que siempre encuentro en ella.

«Conserva tus sueños, nunca sabes cuándo te van a hacer falta».

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