Marina, de Carlos Ruiz Zafón.

SINOPSIS

«Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Éste es el mío».

En la Barcelona de 1980 Óscar Drai sueña despierto, deslumbrado por los palacetes modernistas cercanos al internado en el que estudia. En una de sus escapadas conoce a Marina, que comparte con Óscar la aventura de adentrarse en un enigma doloroso del pasado de la ciudad, un desafío de siniestras consecuencias que alguien deberá pagar.

Marina es la última novela de Carlos Ruiz Zafón dentro de la serie de historias juveniles que escribió en los años 90. Por ello, en este libro se nota un estilo más maduro, una trama más enredada y hechos cada vez más oscuros; varias escenas rozan el terror, además de que el elenco de personajes y la sucesión de acontecimientos son ya bastante intrincados.

«No se puede entender nada de la vida hasta que uno no entiende la muerte».

Esta novela tiene dos tramas, la una mezclada con la otra. Por un lado está el misterio que Marina y Óscar tienen que averiguar, un misterio peligroso que comenzó décadas atrás en Barcelona sobre amor, ambición y locura; por otro lado, Zafón lleva al lector a través de otra trama, la que envuelve a los protagonistas: cómo se afianzan lazos entre ellos, lo que les ocurre, cómo se acercan o se alejan. Dentro de estas dos tramas, hay varias historias más pequeñas que afectan a personajes secundarios y que, al final, desembocan en un desenlace común. Todas son pequeños hilos conductores que convergen en la trama principal: el misterio que sacudió el pasado de Barcelona.

El hilo de acontecimientos es ágil, siempre están pasando cosas y el escritor acostumbra a finalizar los capítulos con un giro súbito que impide al lector parar de leer. Esta técnica consiguió mantenerme pegada al libro, y por eso lo devoré en apenas un día.

Carlos Ruiz Zafón vuelve a hacer alarde en Marina de su maestría a la hora de crear personajes. Una vez más, como es habitual en sus novelas, mezcla elementos reales con fantásticos, dando lugar a algunos personajes que no son del todo humanos.

«El tiempo hace con el cuerpo lo que la estupidez hace con el alma. Lo pudre».

Los personajes principales son Marina y Óscar, dos adolescentes con una enorme sed de aventura. Los unirá el deseo de averiguar qué ocurre con una dama de negro que, el último domingo de cada mes, deja una rosa roja sobre una tumba sin nombre. La relación que el autor construye entre ellos me parece sublime, no se centra en un romance como suele ocurrir en casi todos los libros, sino que va mucho más allá e indaga en ambos de una forma mucho más profunda e individual.

Los personajes secundarios son muy numerosos y diferentes entre sí. Cada uno tiene un papel concreto, y suelen aparecer en un par de escenas para no volver a salir. Su papel, en general, es desvelar algunas pinceladas sobre el misterio de la dama de negro. A pesar de ello, hay algunos que sí tienen acción más allá de ser meros testigos y que llegan junto a Marina y Óscar al desenlace de la novela para formar parte del final. Aparte, está la figura del padre de Marina, Germán, que me pareció un hombre muy tierno y un personaje perfectamente construido. La relación padre-hija que hay entre ellos es muy dulce y Zafón supo plasmarla a la perfección.

El estilo en esta novela es bellísimoLa historia está narrada en primera persona por Óscar, y en algunos puntos tiene cierto toque humorístico. Es un narrador directo, no muy rebuscado pero sí atractivo.

Con respecto a la ambientación, Zafón acostumbra a describir con todo lujo de detalles los lugares donde se desarrolla la acción, con lo que consigue enmarcar a la perfección los acontecimientos sin, en mi opinión, llegar a ser tedioso. Los escenarios de esta novela son bastantes, tanto exteriores como interiores: el internado en el que vive Óscar, la casa de Marina, la calle, un invernadero terrorífico, cafeterías, las casas de algunos personajes… Además, Zafón hace muchas referencias a la Guerra Civil española y a la dictadura franquista, lo cual hace la historia mucho más real y facilita que el lector se pueda sumergir mejor en ella.

«Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada».

En conclusión, esta novela logró emocionarme, atraparme y fascinarme por su estilo de narración, su trama y sus personajes.

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